Miguel Francés jueves, 6 de noviembre de 2008

En todo proceso de venta y en toda negociación llega un momento en que aparecen una serie de impedimentos que pueden hacer que esa venta no se llegue a cerrar o que el proceso negociador se quede estancado.


La objeciones no hay que verlas como una barrera sino como una oportunidad, algo que nos puede ayudar a llegar al cierre. Además si la otra parte no estuviera interesada, se limitaría a finalizar la negociación o la compra.

Sin lugar a dudas son una fuente de información, ya que nos indica lo que realmente le preocupa a la otra parte, pudiendo afinar mucho mejor nuestra estrategia de argumentación.



Tipos de objeciones:


  • Objeciones al precio: Prescindiendo del precio que se pida por un producto, algunos clientes objetaran que es demasiado elevado comparado con otro producto. Son expresiones del tipo: "no puedo gastar tanto ahora", "no quiero invertir tanto dinero", "buscaba algo más barato", "siempre nos han hecho un descuento especial",...
  • Objeciones a los productos: Suelen aparecer cuando el producto no se adaptaba a las necesidades o expectativas del cliente.

  • Objeciones al servicio: Cada día el cliente está más acostumbrado a ser mimado y podemos recibir quejas relacionadas con el servicio ya sea comparado con el trato recibido dentro de nuestro sector u otro cualquiera.
  • Objeciones respecto a la empresa: El cliente desconoce todo o cierta parte acerca de nosotros o de nuestro sector.
  • Objeciones a la oportunidad: Son relativas a tomar una decisión en un momento. Muchos compradores creen que posponer una acción es un medio efectivo (y no ofensivo) de decir no al vendedor. "No estoy decidido", "déjeme la información y ya le llamaré", "debo consultarlo con..." .
  • Objeciones al vendedor: El cliente nos puede presenta ciertas reticencias a la compra por no haber conseguido confianza suficiente con el vendedor. "Quiero hablar con tu jefe", "no me convence lo que dices".



Tratamiento de las objeciones

Sabiendo que las objeciones siempre aparecen en el acto de la venta existen técnicas eficaces que podemos utilizar para resolver estas situaciones, siempre de forma amistosa y evitando el enfrentamiento.
Existen una serie de pasos:

  • Callarse. Dejaremos que el cliente se desahogue para que se relaje explicando la situación.
  • Preguntas abiertas. Nos da la posibilidad de obtener la máxima información.
  • Reformular. Centrar la objeción a través de una pregunta.

  • Aislar. Concretar el motivo de la objeción.

  • Aceptación condicional. Proponer una solución dependiendo de una concesión de la otra parte.

  • Boomerang. Aprovechar la objeción para mostrar un beneficio.
  • Exagerar al absurdo. Procurando minimizar la cuestión.
  • Cuantificar. Exponer de forma numérica las razones expuestas por el cliente.


Como ejemplo de este proceso, expondré un caso que bien podría ser verídico:

Situación: Una nochevieja cualquiera...llegas a casa de tus padres a las...bueno, después de desayunar, te levantas para comer con toda tu familia, y tu madre con el gorro y la serpentina de tu cotillón en la mano te dice:


Madre: Pero mira que cara traes, todos los años o mismo, toda la casa llena de matasuegras, gorros ,antifaces, silbatos... ¡y menudo olor!, anda abre la ventana del cuarto pero no montes el escándalo que has hecho al entrar por la puerta, ¡¡¡cómo llegarías!!!.

Hijo: -silencio- ¿Por qué dices como llegarías? (Preguntas abiertas).

Madre: Porque diste un portazo al entrar en casa.

Hijo: ¿Pero qué es lo que te molesta, el portazo, el matasuergras o el gorro del cotillón? (Aislar).

Madre: El portazo.

Hijo: Vamos, ¿que si no hubiese sido por los portazos no pensarías eso? (aceptación condicional).

Madre: Pues claro.

Hijo: Mira mama, pensando en vosotros que estabais dormidos no he encendido las luces (boomerang).

Madre: Si, pero has bebido.

Hijo: Ohh! en nochevieja he tomado unas copas y tuvo que venir la policía y los bomberos porque el edificio se venía abajo (exagerar al absurdo).

Madre: Pero hiciste ruido.

Hijo: Si mama, pero de cuatro puertas oíste sólo la de mi cuarto (cuantificar).

Madre: Bueno hijo, feliz año, dame un beso anda.